House Of Decks

Novedades

Lo que va cambiando en House Of Decks, de lo más reciente a lo más antiguo. Solo lo que se nota jugando: reglas que se comportan de otra forma, pantallas que estaban mal y cosas que antes no se podían hacer.

Conquista: Poniente, y las regiones se ven en el mapa

Hay un tablero nuevo, el duodécimo: Poniente, los Siete Reinos del Muro a Dorne. 43 territorios en diez regiones -más allá del Muro, el Norte, las Islas del Hierro, los Ríos, el Valle, el Oeste, la Corona, el Dominio, la Tormenta y Dorne- y tres pasos que deciden la partida, porque son de un solo territorio: el Muro, el Cuello en Foso Cailin y el Paso del Príncipe.

Es el único mapa de la casa que no es un sitio de verdad: los otros once se recortan de un atlas de dominio público, y la costa de Poniente está dibujada a mano y repartida en territorios por su propio generador. Admite hasta 6 jugadores.

Y en todos los tableros: tocar una región -en la lista de "Regiones y bonus", en los chips de refuerzos o en su nombre sobre el mapa- la enciende entera y apaga el resto del mundo, para ver de un vistazo qué territorios hay que juntar para cobrar su bonus.

Conquista: la casa estrena mapa, dados y once tableros

El decimotercer juego de la casa no se juega con una baraja: se juega sobre un mapa. Conquista es un juego de territorios por turnos para 2 a 6 personas, con refuerzos, dados, cartas de territorio y una sola forma de ganar: quedarte como el único con terreno en el tablero.

Hay once mapas y los once se pueden jugar: España (52 territorios, las cincuenta provincias más Ceuta y Melilla), Mundo (42), Norteamérica (30, Estados Unidos por estados y Canadá por provincias), Europa (25), Asia (24), América (21), África (21), Mediterráneo (21, con los nombres de la Antigüedad), Oceanía (19), Iberia (19, España por comunidades) y Canarias (14, pensado para mesas de dos a cuatro). El mapa se elige antes de empezar, y en mesa pública se vota como cualquier otra regla de la casa.

También se elige si los ejércitos iniciales se reparten solos o los colocáis a mano por turnos, y si los canjes de cartas suben de valor con cada trío de la mesa o valen siempre lo mismo.

Antes de empezar se elige también quién decide los dados de la defensa: automática, que tira siempre el máximo y deja los combates seguidos, o como en el tablero, parando la partida para preguntarle a quien defiende.

Se habla durante la partida: el panel de Diplomacia lleva el chat de la sala a la mesa, que es donde se pactan las treguas. Como en el juego clásico, un pacto no obliga a nada: la mesa nunca te impide atacar a quien quieras.

Cada tablero se dibuja con costas de verdad: los países y las provincias salen de un atlas de dominio público, así que Alaska es Alaska y Castilla y León tiene la forma que tiene. Se juega tocando el mapa -colocar, atacar y reagrupar son toques sobre los territorios-, con zoom y arrastre para el mapa grande en el móvil. Los dados los tira siempre el servidor.

Jugar desde la página de cada juego, sin esperar a nadie

Se podía jugar contra la máquina desde el primer día, pero el botón solo estaba en la portada y en partida rápida. Quien llegaba buscando "reglas del mentiroso" aterrizaba en la página de ese juego, leía cómo se juega y allí lo único que había era un formulario para crear una sala: es decir, hacía falta reunir gente. Había que adivinar que los bots estaban en otra página.

Ahora las veinte páginas de reglas y las veinte de jugar llevan su propio botón, y reparte ese juego: un clic desde acabar de leer las reglas hasta estar jugando, sin registrarse y sin esperar a nadie.

La baraja redibujada -figuras, palos, reverso y comodín- entra también en esta tanda.

Una baraja nueva, dibujada carta a carta

Las figuras de la baraja eran monigotes: un torso rectangular, una cabeza redonda con dos puntos por ojos y la misma cara en las doce cartas, recoloreada por palos. El caballo parecía una jirafa subida a una mesa. Se han vuelto a dibujar enteras.

Ahora el rey y la sota de un mismo palo son dos personas distintas -el rey con barba y melena, la sota lampiña y joven-, cada uno con su ropa de dos colores y su gesto, y el caballo va montado en un caballo con cuello, grupa, corvejones y crin. Las caras tienen cejas, párpados, nariz y labios; las telas, pliegues y sombra de tramado, como en un grabado.

Los palos también se han redibujado como los objetos que son: el oro es una moneda acuñada con el canto estriado, la copa un cáliz con su pie y su nudo, la espada una hoja con vaceo y gavilanes, y el basto una rama con los muñones de las ramas podadas. En las cartas de número, espadas y bastos se cruzan como en una baraja de verdad, y las copas ya no aparecen boca abajo en la mitad de abajo.

La baraja francesa recibe el mismo tratamiento: sus reyes, damas y sotas son de doble cabeza, con su banda cruzada y su atributo -la espada, la flor, la alabarda-. Y hay comodín nuevo a juego.

Los siete reversos de la tienda se han redibujado con la misma mano, así que el dorso de las cartas de la mesa y la cara de las tuyas vuelven a ser la misma baraja: el mismo filete doble temblado, las mismas volutas en las esquinas y, en el medallón, los mismos cuatro palos que llevan las cartas. Cada reverso conserva sus colores y su trama, que es lo que distingue a uno de otro; lo que cambia es el dibujo, no lo que compraste.

Ningún trazo tiene grosor constante y ninguno es exactamente igual a otro: cada carta se dibuja con su propio pulso. Es lo que hace que la baraja no parezca salida de una máquina, que era justo lo que parecía.

Las páginas de cada juego cuentan más, y dos reglas quedan corregidas

Cada página de "jugar" explica ahora qué decide el anfitrión antes de repartir -las opciones reales de ese juego, con sus valores- y qué suele enseñarte la primera partida: cuánto dura el reloj de turno, qué hace la mesa si se te acaba, y lo que la interfaz no te va a dejar hacer aunque lo intentes.

Al contrastar el texto con lo que hacen los juegos aparecieron dos cosas mal contadas. Las reglas de Continental decían que esta versión no permite robar la carta del descarte fuera de turno, y sí la permite: es el robo "de contra", se paga con una carta de castigo y está en todas las manos. Ahora está explicado, junto con la ronda de ofertas del descarte, que tampoco aparecía en ninguna parte.

La otra: la página de El Presi decía que las cartas que no son jugada legal se ven apagadas. No lo están. Lo que impide la jugada inválida es que el botón de jugar no se activa hasta que la selección es correcta.

Las páginas de partida rápida cuentan ahora dos cosas que no estaban escritas en ningún sitio: que en una mesa pública las reglas de la casa se votan en vez de decidirlas un anfitrión, y qué pasa exactamente si abandonas una partida pública a medias.

Continental: deshacer un trío o una escalera antes de bajarte

Formar una combinación sacaba las cartas de tu mano y las mandaba arriba, a la zona de la mesa, con el mismo aspecto que las combinaciones que ya estaban en juego. Parecía que ya las habías echado y que no había vuelta atrás, y el botón que lo deshacía estaba al otro lado de la pantalla.

Ahora las combinaciones que estás montando se quedan en tu propia bandeja, justo encima de tu mano, y tocarlas devuelve sus cartas a la mano. Una línea deja claro que todavía no están en la mesa.

Bajarte sí es definitivo -solo se puede una vez por mano-, así que ahora la mesa te lo pregunta antes y te enseña exactamente qué cartas se van.

Los enlaces compartidos ya no salen pelados

Este es un juego que se propaga porque alguien pasa una sala a sus amigos por WhatsApp o Discord, y hasta ahora cualquier enlace del sitio aparecía allí como una línea de texto sin más.

Cada página tiene ahora su propia imagen de presentación: una por juego y en los dos idiomas, con el abanico de cartas y el tapete de la casa.

El sitio en inglés, y bastante más rápido

Las reglas, las estrategias y las páginas del sitio ya existían traducidas, pero el idioma era un interruptor dentro de la página y no había una sola dirección en inglés. Ahora el inglés vive bajo /en, con 26 páginas propias, y cada página enlaza su equivalente en el otro idioma.

En rendimiento: la portada se sirve ya dibujada en vez de montarse en el navegador, las fuentes se sirven desde el propio sitio, y todo el texto viaja comprimido desde el origen. En un móvil se nota sobre todo en lo que tarda en aparecer la primera pantalla.

Contraste en los diez temas, y una página honesta al quedarte sin conexión

Los diez temas de mesa se revisaron uno a uno buscando texto que no llegaba al contraste mínimo legible, sobre todo en los claros. También se arregló el abanico de cartas, que en pantallas estrechas se salía por los lados.

Si te quedas sin conexión, el sitio ya no muestra el error del navegador: aparece una página propia que dice qué ha pasado. Lo que no hace es fingir que puedes jugar sin conexión, porque las partidas viven en el servidor.

Entrar a jugar con un clic, y el móvil arreglado

Antes hacía falta gente para empezar: tres personas para partida rápida, dos para una sala privada, y la única forma de jugar contra la máquina era crear una sala y añadir bots uno a uno. Ahora hay un botón que te sienta en una mesa con bots directamente.

En el móvil, la mano dejó de salirse de la pantalla: en vez de una fila que había que desplazar de lado, las cartas se reparten en varias filas y se ven todas. Los botones pequeños se agrandaron para que se puedan tocar con el dedo.

Corregido también El Cuadrado: al empezar la ronda eliges tú qué dos cartas miras. Antes te enseñaba dos fijas, que no es como se juega.

Reglas de verdad para cada juego

Cada juego tiene ahora su página de reglas completa: reparto, turno, puntuación, consejos de juego y las preguntas que más se repiten. No son "las reglas oficiales" -en juegos como El Presi o el Dedo Cagado no existen-, sino exactamente lo que hace la mesa cuando juegas aquí, incluyendo las simplificaciones cuando las hay.

Se añadieron también las páginas de "sobre nosotros", contacto y privacidad.

El showdown del Póker se puede leer

Las últimas cartas comunitarias salían y el resultado aparecía encima casi al instante, así que no daba tiempo a ver con qué se había ganado la mano. Ahora el river se enseña con una pausa deliberada, suficiente para leer el tablero antes de que llegue el veredicto.