Acércate a 21 sin pasarte y gánale a la banca con fichas para apostar.
El Blackjack de la casa se juega contra la banca, que va rotando entre los jugadores en lugar de ser fija. Admite de 2 a 7 en la mesa, y el anfitrión decide con cuántas fichas empieza cada uno.
Es la partida más rápida de configurar y la más fácil de explicar a alguien que no ha jugado nunca a nada de esto: pedir carta o plantarse, y no pasarse de 21.
Es una versión simplificada: sin dividir parejas y sin seguro contra el blackjack de la banca. No se juega con dinero real; las fichas son solo el marcador de la partida.
El anfitrión elige con cuántas fichas empieza cada uno -200, 500, 1000 o 2000- y eso es todo lo configurable. Es también lo que decide cuánto dura la partida: cuantas menos fichas, antes se acaba.
En una mesa pública esto no lo decide un anfitrión: cada persona vota su opción y el recuento se ve en cada botón.
Todos apostáis a la vez al empezar la mano, no por turnos. La partida no se para esperando a que cada uno decida su apuesta, que es lo que suele hacer eterno un blackjack en línea.
Es una versión simplificada: no se pueden dividir parejas ni contratar seguro contra el blackjack de la banca. Pedir carta o plantarse es todo el repertorio, y por eso es el juego más fácil de explicarle a alguien que no ha jugado nunca.
No se juega con dinero real y no se puede comprar nada con dinero: las fichas son el marcador de la partida y se acaban con ella.
Reparte ahora mismo contra la máquina, sin registrarte y sin esperar a nadie.
Mazo: Baraja francesa de 52 cartas · Jugadores: 2 a 7 jugadores