Miente sobre tus cartas... o pillan tu farol.
El Mentiroso es el juego de la casa que más depende de la gente con la que juegas. Con 4 a 6 personas es donde mejor está: suficientes ojos vigilando cada jugada para que mentir cueste, y un montón que no crece tan rápido como para que desafiar sea suicida.
Antes de repartir, el anfitrión elige si el número cantado se queda fijo toda la ronda o si sube de uno en uno. La variante ascendente cambia el juego bastante: puedes calcular con antelación qué te va a tocar cantar, y preparar el farol con tiempo.
Como las cartas se juegan boca abajo, el desafío es un botón: cualquiera puede gritar "¡Mentiroso!" en cualquier momento antes de que se resuelva la siguiente jugada. La mesa revela las cartas y reparte el montón automáticamente.
En una sala privada el modo lo fija quien la crea y no cambia a mitad de partida, así que conviene acordarlo antes de repartir.
En una mesa pública esto no lo decide un anfitrión: cada persona vota su opción y el recuento se ve en cada botón.
Las cartas se juegan boca abajo, así que nadie ve si has dicho la verdad. Lo único que ve la mesa es cuántas cartas has echado y qué número has cantado: todo lo demás es lo que consigas vender.
Desafiar es un botón, y puede pulsarlo cualquiera, no solo quien juega después de ti. Se resuelve solo: la mesa levanta las cartas y le entrega el montón a quien le toque cargarlo.
El reloj es de veintidós segundos, más largo que el de la mayoría de los juegos de la casa, porque aquí la decisión no es mecánica: es mirar a la gente.
Reparte ahora mismo contra la máquina, sin registrarte y sin esperar a nadie.
Mazo: Baraja francesa de 52 cartas · Jugadores: 3 a 6 jugadores (ideal)