Acércate a 21 sin pasarte y consigue una mano mejor que la de la banca.
Mazo
Baraja francesa de 52 cartas
Jugadores
2 a 7 jugadores
Las cartas del 2 al 10 valen su número. Las figuras (sota, reina y rey) valen 10. El As vale 11, o 1 si con 11 te pasarías de 21.
La banca no es ningún jugador: la lleva la mesa. Reparte dos cartas a cada jugador y dos a sí misma, dejando una de las suyas tapada.
Antes de repartir, cada jugador apuesta fichas (entre el mínimo y el máximo permitido, sin superar las fichas que tenga) por turnos.
Por turnos, cada jugador decide si pide más cartas o se planta. Si te pasas de 21, pierdes tu apuesta al momento.
Con tus dos primeras cartas (y solo entonces, antes de pedir ninguna carta más) también puedes doblar: duplicas tu apuesta, recibes exactamente una carta más y te plantas automáticamente. Necesitas tener suficientes fichas para cubrir la apuesta duplicada.
Si tus dos primeras cartas suman 21 (un As y una carta de valor 10), tienes blackjack: te plantas automáticamente y cobras 3 a 2.
Cuando todos los jugadores han terminado, la banca destapa su carta tapada y pide cartas hasta llegar a 17 o más, sin poder decidir nada: siempre sigue esta regla fija.
Si la banca se pasa, cobran todos los que no se hayan pasado. Si no se pasa, gana quien se acerque más a 21 sin pasarse; en caso de empate, se devuelve la apuesta (empate).
Un blackjack le gana a un 21 conseguido con más de dos cartas, y paga 3 a 2 en vez de 1 a 1 (salvo que la banca también tenga blackjack, que empata).
Quien se queda sin fichas suficientes para la apuesta mínima queda eliminado/a. Gana quien conserve fichas cuando todos los demás se hayan quedado sin ellas.
Con 17 o más, plántate siempre. La probabilidad de pasarte pidiendo otra carta supera con mucho la de mejorar, sin importar lo que enseñe la banca.
Con 11 o menos, pide siempre. No hay ninguna carta en la baraja que pueda pasarte de 21, así que pedir es gratis.
Entre 12 y 16 está toda la dificultad, y ahí la carta visible de la banca decide: si enseña 7 o más, pide; si enseña 6 o menos, plántate y deja que sea ella la que se pase.
El tamaño de la apuesta no cambia las probabilidades de la mano, solo cuánto duele. Apostar fuerte para recuperar una mano perdida es la forma más rápida de quedarse sin fichas.
Cuenta cuántas fichas necesitas para seguir en la partida, no cuántas quieres ganar. Aguantar manos es lo que te da oportunidades.
Del 2 al 10, su propio valor. Las figuras (J, Q, K) valen 10. El As vale 11 o 1, lo que más te convenga en cada momento: si pasarte de 21 con un As contado como 11, pasa a contar 1 automáticamente.
No. Esta es una versión simplificada: no incluye dividir pareja (split) ni el seguro contra el blackjack de la banca. Las acciones son pedir y plantarse.
Las manos se juegan por fichas. La partida la gana quien conserva fichas cuando al resto se le acaban; cada mano solo mueve fichas de un lado a otro de la mesa.
Reparte ahora mismo contra la máquina, sin registrarte y sin esperar a nadie.
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